No es piedra tallada.
No es falsificación moderna.
Los artefactos que la arqueología institucional descartó basándose únicamente en inspección visual son, en realidad, composites geopoliméricos de casi 9,000 años de antigüedad — fabricados mediante una tecnología que no debería existir en el registro prehistórico conocido. Dos investigadores, trabajando de forma completamente independiente en México y Estados Unidos, llegaron a la misma conclusión.
▶ Ingeniería Inversa · México
Ing. David Ávila Roldán
Especialista en materiales, manufactura e ingeniería inversa. A través del análisis físico y técnico de artefactos dentro del proyecto Canal del Origen, identificó procesos de manufactura incompatibles con las capacidades tecnológicas conocidas de la prehistoria mesoamericana.
▶ Ciencia de Materiales · EUA
Trevor Hawke — Harmonic Research Group
Mediante análisis SEM/EDS, espectrometría gamma y datación AMS C14 en la Universidad de Georgia, caracterizó la Colección Aztlán como geopolímeros de baja temperatura con antigüedad de ~8,570 años AP.
Ninguno conocía el trabajo del otro. Ninguno partió del mismo punto.
Y sin embargo, la evidencia los llevó al mismo lugar: una tecnología antigua, sofisticada y sin explicación dentro de los paradigmas establecidos.