I
El nacimiento de las estirpes
En el gran principio, el principal, el espíritu a través del verbo produjo el nacimiento de las razas y estirpes, donde todo quedó impregnado con la finalidad de difundir y donar, al sol, al cielo, el resplandor, la luz del universo y la región de los siete mundos, de los planetas y de los dioses.
II
La rueda de las culturas
Llegaron entonces las fases lunares, las cosechas y la siembra. Se asegura la tierra y se forman las culturas, regidos por los dos principales movimientos que cada uno tiene su dirección. Fue entonces cuando se entrega la abundancia, la enseñanza y el conocimiento. Esto fue manifestado desde lo más alto, de lo más sublime y lo perfecto.
III
El vórtice y los treinta dioses
Fue entonces que fue creado el vórtice, con un gran estruendo. Igualmente se creó la rueda del tiempo, la rueda astronómica manifestándose en los ciclos de la tierra. Después lo absoluto y más alto se entrega más cerca, para la manifestación del bien y la generación de las virtudes, respeto a lo sagrado, entregarse a la verdad y expresar la fuerza y el heroísmo espiritual, a través de la armonía y la perfecta sincronía. Entonces se establece la resonancia de los treinta dioses.
IV
La nave de Indra
Después de haber hecho esto, la gran nave de Indra mandada por el Dios de la atmósfera y del cielo, se desplazó libremente con gran estruendo, ya que había encargado al gran guerrero solar terminar el mal en la tierra.
V
La advertencia
Finalmente, después de que la nave se fue, dejó una advertencia de peligro, ya sea de ruptura de mundos, por desastres atómicos, explosión solar o destrucción, donde todo podría terminar por nuestra decisión y nuestra responsabilidad, destruyendo para siempre la gran esencia vital, el soplo y el respiro de la creación de la vida.